Ya solo los más viejos lo recuerdan, yo solo lo he escuchado en cuentos. Que el mundo es verde afuera, verde de verdad, no pintado. Que las plantas no viven en bandejas y macetas. Dicen que existen unas grandísimas, como del tamaño de tres personas una encima de la otra. Que el agua corre libremente por donde quiere y llega a juntarse tanta que parece una piscina infinita. Pero tuvieron que venir aquí abajo, empezar de nuevo, justo antes de que destruyeran todo lo de afuera. Aprendimos a vivir con lo mínimo, a compartir con los demás, somos felices aquí. Y afuera deben estar felices también.
